lunes, 14 de abril de 2008

Relato.

Ella subió las escaleras, con el corazón en un puño; él se le acercó y le dijo titubeando.
-Oye, el sábado celebro de mi cumpleaños, y me preguntaba…si querrías venir…
La miraba a los ojos, pero su timidez le hacía sudar sus blancas manos. Para él, el segundo antes de que le contestara se le hizo eterno.
-Sí, claro. Pero ya te diré, tengo que hablar con mis padres- le contestó ella, todavía extrañada por la invitación.
-Pues, muy… bien. Ya te diré el sitio y la hora.- titubeó-.
-Vale, gracias por la invitación.
La miró por última vez y por dentro creció una alegría indescriptible. La persona más importante para él,iba a ir a su cumpleaños.

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