sábado, 30 de julio de 2011

POR FIN. Crónica de una depresión.

Después de 1400 km más o menos entre ida y vuelta todo parece un sueño todavía. San Sebastián preciosa como siempre, ahí tan perfecta como la última vez que la ví, con esa playa, la única playa que me gusta en el mundo. Los pintxos estaban cerca, por ahí rondando, pero no pude tomarlos, pero volveré para ello. Miles de pasos, caminando de una lado a otro, pero daba igual, yo era feliz allí, más que un niño con una piruleta o con el nuevo juego de Pokemón.

Bon Jovi, increíble, no hay palabras, ¡qué maravillosa banda! Casi 3 horas de concierto, merece la pena ir a uno de sus conciertos, son dioses y punto. Si puedo repetiré y volveré a verlos y si es en SanSe mucho mejor.

Pero lo MÁS IMPORTANTE, él más importante (sí mi padre tenía razón). Mi pequeño Iñigo, bueno no tan pequeño, pero mi pequeñito. Tan majo, tan atento, tan todo, y punto. Poco tiempo que estuvimos juntos pero me llega para saber que para mí eres la persona más especial del mundo y que ya te echo de menos, demasiado. No olvidaré tus piscinas de Tintín, la casa de Xabi Alonso, tus historias sobre la Duquesa de Alba, el Molly's y nuestros intentos de sacarnos fotos sin éxito, aquel parque siniestro, el confesionario y tu mochila. Cada uno de los recuerdos está en mi mente, cada una de tus palabras, de tus sonrisas y de tus abrazos acompañados de ánimos que me decían que sí que nos íbamos a ver pronto. Sueño con ello, otra vez, porque sólo sueño con vivir otro sueño como esa noche genial genial, donde me sentí FELIZ, con todas las letras y lo demás no me importaba nada. Gracias por tu chaqueta con la que hoy me quedé dormida abrazando y por tus pulseras tocadas por Hayley Williams. Gracias por todo, no hay palabras.
QUIERO VOLVER A VERTE YA vale? Vale :)

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